La mujer al iniciar sus relaciones sexuales, sea por la falta de información o por inseguridad, suelen mostrar una actitud indulgente o complaciente hacia el hombre rápido y su reacción en la cama. Cuando, pasados unos años, aspiran a llegar al orgasmo en el coito, les resultara difícil mantener esa actitud si el compañero continua con eyaculación precoz
La angustia por el orgasmo en el coito
Hay mujeres que aun pudiendo disfrutar del orgasmo sin dificultad por diversos modos de estimulación, esperan ansiosas el momento de vivir el orgasmo durante la penetración; algunas evitan cualquier estimulación y hasta rechazan la relación de coito, aduciendo las consabidas excusas de cansancio, dolor de cabeza, etc.
Sensación de dejadez e incomprensión
La actitud del hombre que, además de su rapidez, arrastra una deficiente preparación para la relación de pareja y para la relación sexual, suele afectar profundamente a la mujer ya en los primeros años de convivencia.
Lo que realmente lamentan muchas mujeres es que el hombre no atienda las necesidades afectivas y sexuales de estas antes o después de haber quedado el satisfecho.
Durante los primeros años de convivencia en pareja, la mujer ve a veces satisfechas sus necesidades afectivas y sexuales sin la necesidad de llegar al orgasmo en la relación, sobre todo si no ha tenido anteriormente experiencias sexuales satisfactorias.
Con el paso de los años, si el hombre no ha usado las técnicas adecuadas, el problema continua, la mujer llega a la convicción de que ella significa muy poco para su compañero; experimenta cambios en su estado de animo y en su comportamiento que la conducen a la perdida de ilusión y al desencanto.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
EYACULACIÓN PRECOZ Y SUS CAUSAS FUNDAMENTALES
EYACULACIÓN PRECOZ Y SUS CAUSAS FUNDAMENTALES
Hasta la fecha, no hay certeza respecto de la o las causas de la eyaculación precoz. Sin embargo, es posible afirmar que “el 99% de las eyaculaciones precoces son puramente psicógenas. Siendo muy escasos los casos de eyaculadores precoces en los cuales el origen de su problema es somático.
Acorde con lo anterior, podemos mencionar como las causas orgánicas más comunes a las afecciones urogenitales de la uretra posterior y de la próstata, alteraciones de tipo neurológico, trastornos degenerativos, alteraciones vasculares, fármacos (antidepresivos, antihipertensivos, estimulantes), desequilibrios hormonales y enfermedades que alteran los mecanismos reflejos de la eyaculación.
Siendo las más frecuentes las causas psicológicas, la causa inmediata siempre presente en la eyaculación precoz es un déficit perceptivo de las sensaciones sexuales. Otras causas mencionadas comúnmente pueden ser: mensajes antisexuales en la infancia, falta de información sexual, presión por parte de la pareja, ambiente familiar problemático, ansiedad, estrés, miedo al fracaso, dificultad en controlar los estímulos.
Las causas reales de la eyaculación precoz son básicamente dos: ansiedad y mal aprendizaje. Ambas interactúan y se refuerzan mutuamente. A su vez, los elementos más importantes en el desarrollo de la eyaculación prematura son "(1) experiencias sexuales tempranas que condicionaron una respuesta rápida, o (2) ansiedad que se ve activada por situaciones de naturaleza sexual”.
Dado que la primera experiencia eyaculatoria para la mayoría de los hombres fue resultado de la masturbación o de las poluciones nocturnas, no les dio ninguna razón para retardar el ritmo de sus primeros encuentros sexuales para acomodarse a su pareja. Esta suerte de condicionamiento de eyaculaciones rápidas continúa en muchos casos durante la adolescencia o en los primeros encuentros sexuales con compañeros, en los cuales el juego sexual no coital daba también gran importancia a la eyaculación veloz, y lo mismo ocurre en las primeras experiencias coitales que tienden a repetir ese esquema: “muchos adolescentes intentan por primera vez la penetración en circunstancias apresuradas (por ejemplo, en el asiento trasero de un coche), donde tienen miedo de ser descubiertos y donde la ansiedad, la culpa y la expectación se combinan para hacer que la eyaculación rápida sea algo muy corriente”. Es así como al parecer, un condicionamiento temprano de este tipo es una de las formas principales en que evoluciona un esquema de eyaculación precoz de toda una vida.
El papel de la ansiedad también puede ser importante en la eyaculación precoz. La ansiedad ocasiona cambios de tipo eléctrico y químico en el sistema nervioso, que acelerarían el reflejo eyaculatorio. Al mismo tiempo, la ansiedad de actuación o por el desempeño, se combina con los esfuerzos tendientes a contener la sensación de urgencia eyaculatoria, los cuales por lo general terminan siendo vanos, puesto que en realidad la ansiedad agrava la pérdida de control.
Un círculo vicioso puede apreciarse en ciertos casos de eyaculación precoz, donde las presiones de actuación y el temor anticipatorio al fracaso, no sólo se autorrefuerzan y aumentan en gravedad, sino que con frecuencia evolucionan hasta llegar a una impotencia secundaria. También puede ocurrir que al utilizar inútiles técnicas para distraerse, de manera de intentar retardar la eyaculación, se exponen o a perder el control sobre las sensaciones previas al reflejo eyaculatorio o a frenar el apremio de la eyaculación y perder la erección. “Este patrón de ansiedad por la ejecución conduce a un espiral de miedo al fracaso, y fracaso, y mayor ansiedad por la ejecución y fracaso permanente de la erección.”
Para mayor información
http://tinyurl.com/sexo-eyaculacionprecoz
Hasta la fecha, no hay certeza respecto de la o las causas de la eyaculación precoz. Sin embargo, es posible afirmar que “el 99% de las eyaculaciones precoces son puramente psicógenas. Siendo muy escasos los casos de eyaculadores precoces en los cuales el origen de su problema es somático.
Acorde con lo anterior, podemos mencionar como las causas orgánicas más comunes a las afecciones urogenitales de la uretra posterior y de la próstata, alteraciones de tipo neurológico, trastornos degenerativos, alteraciones vasculares, fármacos (antidepresivos, antihipertensivos, estimulantes), desequilibrios hormonales y enfermedades que alteran los mecanismos reflejos de la eyaculación.
Siendo las más frecuentes las causas psicológicas, la causa inmediata siempre presente en la eyaculación precoz es un déficit perceptivo de las sensaciones sexuales. Otras causas mencionadas comúnmente pueden ser: mensajes antisexuales en la infancia, falta de información sexual, presión por parte de la pareja, ambiente familiar problemático, ansiedad, estrés, miedo al fracaso, dificultad en controlar los estímulos.
Las causas reales de la eyaculación precoz son básicamente dos: ansiedad y mal aprendizaje. Ambas interactúan y se refuerzan mutuamente. A su vez, los elementos más importantes en el desarrollo de la eyaculación prematura son "(1) experiencias sexuales tempranas que condicionaron una respuesta rápida, o (2) ansiedad que se ve activada por situaciones de naturaleza sexual”.
Dado que la primera experiencia eyaculatoria para la mayoría de los hombres fue resultado de la masturbación o de las poluciones nocturnas, no les dio ninguna razón para retardar el ritmo de sus primeros encuentros sexuales para acomodarse a su pareja. Esta suerte de condicionamiento de eyaculaciones rápidas continúa en muchos casos durante la adolescencia o en los primeros encuentros sexuales con compañeros, en los cuales el juego sexual no coital daba también gran importancia a la eyaculación veloz, y lo mismo ocurre en las primeras experiencias coitales que tienden a repetir ese esquema: “muchos adolescentes intentan por primera vez la penetración en circunstancias apresuradas (por ejemplo, en el asiento trasero de un coche), donde tienen miedo de ser descubiertos y donde la ansiedad, la culpa y la expectación se combinan para hacer que la eyaculación rápida sea algo muy corriente”. Es así como al parecer, un condicionamiento temprano de este tipo es una de las formas principales en que evoluciona un esquema de eyaculación precoz de toda una vida.
El papel de la ansiedad también puede ser importante en la eyaculación precoz. La ansiedad ocasiona cambios de tipo eléctrico y químico en el sistema nervioso, que acelerarían el reflejo eyaculatorio. Al mismo tiempo, la ansiedad de actuación o por el desempeño, se combina con los esfuerzos tendientes a contener la sensación de urgencia eyaculatoria, los cuales por lo general terminan siendo vanos, puesto que en realidad la ansiedad agrava la pérdida de control.
Un círculo vicioso puede apreciarse en ciertos casos de eyaculación precoz, donde las presiones de actuación y el temor anticipatorio al fracaso, no sólo se autorrefuerzan y aumentan en gravedad, sino que con frecuencia evolucionan hasta llegar a una impotencia secundaria. También puede ocurrir que al utilizar inútiles técnicas para distraerse, de manera de intentar retardar la eyaculación, se exponen o a perder el control sobre las sensaciones previas al reflejo eyaculatorio o a frenar el apremio de la eyaculación y perder la erección. “Este patrón de ansiedad por la ejecución conduce a un espiral de miedo al fracaso, y fracaso, y mayor ansiedad por la ejecución y fracaso permanente de la erección.”
Para mayor información
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