La mujer al iniciar sus relaciones sexuales, sea por la falta de información o por inseguridad, suelen mostrar una actitud indulgente o complaciente hacia el hombre rápido y su reacción en la cama. Cuando, pasados unos años, aspiran a llegar al orgasmo en el coito, les resultara difícil mantener esa actitud si el compañero continua con eyaculación precoz
La angustia por el orgasmo en el coito
Hay mujeres que aun pudiendo disfrutar del orgasmo sin dificultad por diversos modos de estimulación, esperan ansiosas el momento de vivir el orgasmo durante la penetración; algunas evitan cualquier estimulación y hasta rechazan la relación de coito, aduciendo las consabidas excusas de cansancio, dolor de cabeza, etc.
Sensación de dejadez e incomprensión
La actitud del hombre que, además de su rapidez, arrastra una deficiente preparación para la relación de pareja y para la relación sexual, suele afectar profundamente a la mujer ya en los primeros años de convivencia.
Lo que realmente lamentan muchas mujeres es que el hombre no atienda las necesidades afectivas y sexuales de estas antes o después de haber quedado el satisfecho.
Durante los primeros años de convivencia en pareja, la mujer ve a veces satisfechas sus necesidades afectivas y sexuales sin la necesidad de llegar al orgasmo en la relación, sobre todo si no ha tenido anteriormente experiencias sexuales satisfactorias.
Con el paso de los años, si el hombre no ha usado las técnicas adecuadas, el problema continua, la mujer llega a la convicción de que ella significa muy poco para su compañero; experimenta cambios en su estado de animo y en su comportamiento que la conducen a la perdida de ilusión y al desencanto.
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